domingo, 6 de mayo de 2007

Mirada 2

Se balanceaba su débil cuerpo ante un otoño lluvioso y tan solo su pie derecho logro avanzar unos centímetros, agotado descanso durante el frío invierno; cubierto por un suave manto de lino temblaba acurrucado esperando una primavera que le daría la fuerza suficiente para incorporarse, con gran esfuerzo y tras un crujir de huesos logro alinear sus pies y allí se quedo bajo un sol resplandeciente contemplando un nuevo peldaño de una interminable escalera.

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