viernes, 20 de julio de 2007

Mirada 3

Subió las escaleras apresuradamente, los peldaños quedaban atrás de dos en dos, de tres en tres, tras de si dejo treinta pisos de altura hasta llegar a una puerta que apenas vio al arrollarla, sin pensarlo dos veces se lanzó al vacío, extendió sus brazos y contemplo la ciudad en todo su esplendor instantes antes de estrellar su cuerpo contra el sucio asfalto.

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